Geología de Iberia

La Península Ibérica actual es el resultado de la evolución de diferentes territorios durante los últimos 600 millones de años. El continente europeo, tal como puede apreciarse hoy, es junto con Iberia, el resultado de los tres grandes ciclos orogénicos comentados, Caledoniano, Varisco y Alpino.

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LAS ROCAS PRECÁMBRICAS Y PALEOZOICAS. EL CICLO VARISCO

Dominios orogénicos del continente Europeo. Imagen: Geoiberia.

Al inicio del PALEOZOICO, hace unos 540 millones de años, la Península Ibérica aún no existe. Su territorio está repartido, el sur de Portugal y las provincias de Huelva y Sevilla se encuentran en el continente de Avalonia, las provincias de Cádiz, Málaga, Granada, Almería, Murcia, Alicante y las Islas Baleares están formando parte del continente de Gondwana, el resto del territorio peninsular está sumergido bajo las aguas del Océano Reico, en la plataforma continental de Gondwana. A lo largo de esta era, que abarca unos 290 millones de años, la formación del supercontinente Pangea dará lugar a una serie de cadenas de colisión como las Caledónides, Hercínides, Urales, etc., que unirán regiones que se encontraban en continentes separados.

La Orogenia Caledoniana se desarrolló durante el Paleozoico Inferior, llegando a su máximo apogeo en el Silúrico Superior y el Devónico Inferior. Es una gran cadena montañosa originada por la deformación de los sedimentos depositados en las cuencas oceánicas situadas entre los continentes que colisionaron.

La OROGENIA VARISCA tuvo lugar durante el Paleozoico Superior, con un máximo en el Carbonífero, hace unos 300 millones de años. Es el orógeno más importante del Paleozoico, resultado de la unión de la mayor parte de las tierras emergidas en un único supercontinente, Pangea, lo que originó la deformación de los sedimentos de las cuencas marinas situadas entre Laurasia, al Norte, y Gondwana, al Sur.

Dominios orogénicos del continente Europeo. Imagen: Geoiberia.

Es aquí donde encontramos, de forma inequívoca, las primeras pistas sobre la formación geológica de la Península Ibérica, cuyas rocas paleozoicas son principalmente de naturaleza varisca. Muchos autores defienden la hipótesis de que entre Laurasia y Gondwana existía un microcontinente, Armórica, del que formaba parte Iberia. En el Carbonífero Superior, terminada la subducción de la corteza oceánica que separaba los dos grandes continentes mundiales, Armórica fue comprimida entre éstos. El resultado fue esencialmente la formación macizos montañosos.

Los macizos variscos de Iberia han sido desmantelados por los agentes geológicos externos o reactivados y formando parte de otros orógenos del ciclo alpino. Constituyen el basamento varisco cubierto, en gran parte, por rocas mesozoicas y cenozoicas, con deformación variable. Afloran en dominios muy diferentes de la Península, principalmente en el Macizo Ibérico, Pirineos y Zonas Internas de la Cordillera Bética; también aparecen en pequeños afloramientos del Sistema Ibérico, Sistema Costero Catalán y en la Isla de Menorca. La característica común a estas rocas es que formaron parte de la gran Cordillera Varisca Europea, que se desmembró y desapareció como tal a consecuencia de la rotura de Pangea y la posterior evolución de las distintas placas. De entre estos afloramientos destaca el Macizo Ibérico, que constituye el afloramiento más completo de la Cordillera Varisca Europea y alrededor del cual se edificó la Península tal como la vemos hoy.

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Zona Centroibérica, Macizo Ibérico. Foto: Geoiberia.

Las rocas precámbricas (anteriores al Paleozoico) deformadas antes del Paleozoico, fueron incorporadas a las cadenas montañosas variscas, por lo que sólo afloran en los núcleos de estas cordilleras. Son en gran mayor parte rocas metamórficas, lo que dificulta el cálculo de su edad. En la Península Ibérica existen afloramientos en varias partes del territorio, principalmente relacionados con la Orogenia Varisca:

  • En el Macizo Ibérico el Precámbrico muestra afloramientos muy dispersos.
    • En la Zona Cantábrica y la Zona Astur-Occidental-Leonesa aparecen gran cantidad de afloramientos con rocas metamórficas y grandes batolitos.
    • En la Zona Centroibérica destaca la Sierra de Guadarrama, constituida por un batolito granítico con abundantes materiales metamórficos.
    • En la Zona de Ossa-Morena aparece un gran geosinclinal atravesado por batolitos graníticos.
  • En las Zonas Internas de la Cordillera Bética existen algunos afloramientos precámbricos, reactivados por la Orogenia Alpìna.
  • El núcleo de los Pirineos también está ocupado por rocas precámbricas metamórficas.

Las rocas paleozoicas fueron deformadas por la Orogenia Varisca.

  • El Macizo Ibérico. La mayor parte de sus rocas son paleozoicas.
  • La Cadena Pirenaica, que constituye la zona axial de los Pirineos, el sustrato de la Cordillera Costero Catalana y parte de la isla de Menorca.
  • Las Zonas Internas de la Cordillera Bética, en gran parte de edad paleozoica, pero localizadas en esta época en un dominio paleogeográfico más al Este, formando parte, de forma general, de la microplaca Apúlica o de Alborán.

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Discordancia Paleozoico de la Zona Centroibérica, Macizo Ibérico - Mesozoico Cobertera Tabular. Foto: Geoiberia.

 

LAS ROCAS MESOZOICAS Y CENOZOICAS. EL CICLO ALPINO

Durante el MESOZOICO Y CENOZOICO la Península Ibérica presentó cierta independencia litosférica, con sus zonas más activas localizadas en la periferia, pudiendo considerarse una microplaca algo independiente de las placas euroasiática y africana.

La Orogenia Alpina comienza con la rotura de Pangea, tan sólo 50 millones de años después de haberse formado, y se extiende desde finales del Paleozoico hasta la actualidad. Durante este período de tiempo, la deriva de las placas tectónicas ha separado Pangea en varios continentes y ha formado las principales cadenas montañosas que conforman actualmente los relieves más acusados, restringidas a dos grandes ámbitos geográficos: la cadena alpino-himalaya y los orógenos circumpacíficos. Estos orógenos se han formado por distintos procesos enmarcados dentro de la tectónica global, el Himalaya por colisión entre dos masas continentales, los Andes por subducción de la corteza oceánica pacífica bajo la corteza continental de Sudamérica, las Montañas Rocosas por choque de litoferaclastos o microcontinentes y la Cordillera Alpina por colisión entre placas y microplacas. Es precisamente en la Cordillera Alpina donde se enmarca la historia geológica de Iberia desde finales del Paleozoico, un gran cinturón orogénico que se extiende desde Asia Menor hasta el Estrecho de Gibraltar, constituyendo la Península Ibérica su porción más occidental.

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Zona Prebética, Cordillera Bética. Foto: Geoiberia.

A comienzos del Mesozoico, hace unos 250 millones de años, el supercontinente Pangea estaba rodeado de un gran océano, la Panthalasa, que presentaba un conjunto de penetraciones. Cuando comienza la rotura de Pangea, uno de estos brazos oceánicos comienza a separar de nuevo un continente septentrional (Laurasia) de otro meridional (Gondwana), formándose el Mar de Tethys. Es aquí donde podemos situar a Iberia, precisamente en el extremo occidental de este antiguo brazo de mar y entre estas dos grandes masas continentales.

La dinámica de las placas ha ocasionado durante todo este tiempo el movimiento relativo de África y Europa, entre cuyas masas continentales se situaba la cuenca marina del Tethys. El acercamiento entre estas dos grandes masas de tierra ha consumido por subducción la totalidad del fondo oceánico entre ambas, provocando el cierre del Tethys y el choque entre los continentes de ambas placas y el conjunto de microplacas y terrenos continentales que se extendían entre ambos, como la microplaca Ibérica. Esta dinámica compresiva originó la formación de los macizos montañosos alpinos, alrededor del Macizo Ibérico, que constituyen hoy los principales relieves de la Península y pueden agruparse en función de la deformación sufrida durante la Orogenia Alpina.

  • Terrenos intensamente deformados. Tanto las rocas mesozoicas y cenozoicas como el basamento varisco están intensamente deformadas, con grandes pliegues y cabalgamientos donde se localiza un importante acortamiento litosférico, como en la Cordillera Bética y los Pirineos.
    • La Cordillera Bética se forma por deformación y plegamientos de los sedimentos depositados en el Mar de Tethys y choque de la microplaca Apúlica.
    • Los Pirineos se forman por el choque entre la microplaca Ibérica y la placa Euroasiática, al quedar la primera comprimida entre África y Europa.
  • Terrenos débilmente deformados. Estas rocas han sido deformadas por la Orogenia Alpina en un grado más moderado y el acortamiento litosférico es menor, como ocurre en el Sistema Ibérico, formado por deformación intraplaca, resultado del plegamiento de la litosfera como respuesta a la compresión que sufre Iberia en sus márgenes.
  • Terrenos sin deformación. La deformación de las rocas por la Orogenia Alpina es nula o casi inexistente, como en las cuencas terciarias del Ebro, Duero, Tajo y Guadalquivir.
  • Terrenos postalpinos. Se encuentran en cuencas intramontañosas formadas durante el período de distensión que siguió a la Orogenia Alpina en el Neógeno y Cuaternario.

Tras la formación de los principales relieves alpinos, los agentes geológicos externos, el agua, el viento, etc., los modelan, erosionando y transportando los sedimentos desde las zonas más elevadas hasta cuencas intramontañosas y depresiones interiores, o hacia las cuencas marinas, donde son depositados.

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Rocas alpinas. Foto: Geoiberia.

LAS ROCAS VOLCÁNICAS CENOZOICAS

El vulcanismo se desarrolla durante el Cenozoico, tanto en la Península Ibérica como en las Islas Canarias.

  • Islas Canarias. No guardan ninguna relación geológica directa con la Península Ibérica y su evolución. Son un conjunto de islas de origen volcánico con características geológicas propias, enraizadas en el fondo oceánico. Su evolución geodinámica está ligada a la apertura y extensión del océano Atlántico, desde el Cretácico Inferior a la actualidad.
  • Zona de Cabo de Gata. En Almería y Murcia afloran rocas volcánicas y dispersas en ellas aparecen menas de oro que han sido explotadas.
  • Comarca de Olot. En Girona aparecen rocas volcánicas básicas ligadas a fracturas activas modernas, con actividad constatada hasta hace menos de un siglo.
  • Campo de Calatrava. En Ciudad Real hay rocas volcánicas básicas ligadas a fracturas recientes, formadas durante el Cuaternario.

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Volcán Teide desde la Estación Espacial Internacional. Tenerife. Foto: NASA Earth Observatory.

LOS MÁRGENES CONTINENTALES

Bordeando los terrenos emergidos de la Península Ibérica se encuentran los márgenes continentales, que la separan de los dominios de litosfera oceánica del Atlántico y Mediterráneo occidental.

  • El borde Oeste y Suroeste está delimitado por sedimentos mesozoicos y terciarios que forman la plataforma continental del margen atlántico. Es un margen continental pasivo, formado como consecuencia de la apertura del océano Atlántico y donde se registra cierta deformación asociada a la Orogenia Alpina.
  • Al Norte se encuentra el margen cantábrico, formado como consecuencia de la apertura del Golfo de Vizcaya y que posteriormente se vio afectado por la deformación alpina, iniciándose un proceso de subducción, actualmente abortado.
  • Por su parte, el margen mediterráneo está caracterizado por la presencia de dos cuencas extensionales neógenas: la cuenca catalano-balear o surco de Valencia y el mar de Alborán.

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Rocas neógenas. Foto: David Martínez Aparicio.

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